¿Sabes cómo planificar actividades evangelísticas en tu iglesia local? ¿Quieres saber cómo enfocar a tu iglesia en la misión? ¿Cómo animarla y motivarla? ¿Cómo hacerla accesible? Te lo cuento todo en esta miniserie de «Integrados en la Misión».
Integrados en la Misión 2: Enfocando a mi iglesia en la misión
Enfocar a la iglesia en la misión implica recuperar el propósito esencial del evangelio: todo creyente convertido está llamado a ser un misionero. La Biblia muestra claramente que el encuentro con Cristo produce un impulso natural a compartir la fe. La mujer samaritana, tras conocer a Jesús, dejó su cántaro y fue a anunciarlo a su pueblo (Juan 4:28-30). De igual manera, el ex endemoniado de Gadara fue enviado por Jesús a contar «cuán grandes cosas había hecho Dios con él» (Marcos 5:19). Estos ejemplos evidencian que la misión no es una tarea exclusiva de unos pocos, sino el resultado lógico de una conversión genuina.
La razón de ser de la iglesia es la misión. Jesús declaró: «Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones» (Mateo 28:19). Sin este mandato, la iglesia pierde su identidad y su propósito. Como señala Elena de White: «La iglesia fue organizada para servir, y su misión es llevar el evangelio al mundo» (Los Hechos de los Apóstoles, página 9). Una iglesia que no vive para la misión corre el riesgo de centrarse en sí misma y estancarse espiritualmente.
Participa, según tus capacidades
Para lograr un enfoque misionero integral, es fundamental diversificar las formas de hacer misión. Dios ha dotado a cada creyente con dones, habilidades y talentos distintos, y todos pueden ser usados para el avance del reino. Algunos pueden predicar, otros servir, enseñar, ayudar, acompañar o comunicar a través de medios digitales. Cuando la iglesia permite que cada miembro participe según sus capacidades, la misión se vuelve dinámica, creativa y accesible para todos.
El testimonio de los líderes es clave en este proceso. Si la iglesia no ve a sus pastores, ancianos y líderes comprometidos activamente con la misión, será difícil que los miembros se movilicen. El liderazgo debe inspirar con el ejemplo, mostrando que la misión es una prioridad personal y colectiva.
En definitiva, una iglesia enfocada en la misión es una iglesia viva, que responde al llamado de Cristo y refleja su amor al mundo.
Enfoca a tu iglesia en Jesús, levanta a Jesús en la vida de cada miembro de iglesia, que desde el miembro que viene a cuna hasta el que va a 60+ experimente un encuentro personal con Jesús y beba del agua de vida y entonces serán convertidos en fuentes de agua viva.
¿Quieres saber cómo animar y motivar a tu iglesia? Te lo cuento el próximo martes.
Autor: Gabriel Díaz Rojas, director de MIPES (Ministerio Personal y Escuela Sabática), Evangelismo y Misión Global de la Iglesia Adventista del Séptimo Día en España.
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